"Un pequeño gran logro en la estafa de Itaipú"
Así lo afirmó Daniel Rubén Bogado Lezcano, integrante de la Coordinadora Nacional por la Integración y la Soberanía Energética (CONISE) ante la aprobación del senado del Brasil de la triplicación de la compensación paraguaya por la energía de la represa de Itaipú.
Triplicación de beneficios en Itaipú: el inicio de un gran logro
Coordinadora Nacional por la Integración y la Soberanía Energética (CONISE)
Asunción, 12 de mayo de 2011
La aprobación, por parte del Senado del Brasil, de la triplicación de la compensación paraguaya de Itaipú es el inicio de un gran logro de todo el pueblo paraguayo. Es una larga lucha que ha tenido una primera concreción significativa de lo que será finalmente una gran conquista. Lo que ha decidido el Senado brasileño, en base a lo acordado entre los gobiernos de Lula y Lugo, es triplicar el valor unitario de la compensación, elevando el beneficio mínimo que recibe el Paraguay por exportar (o ceder) su energía al triple. De acuerdo a la cantidad de energía exportada, el beneficio paraguayo pasará de unos 100 a 120 millones US$/año a 300 a 360 millones US$/año, algo más o menos, según cuánta sea la energía exportada y cómo varíen los índices de ajuste de la compensación. En concreto, el Paraguay pasará a recibir entre 200 y 240 millones US$/año más.
Se trata de una paso significativo, pues nadie duda de lo que implica esta cifra adicional, que podría fácilmente duplicar la inversión social de todo un año, para lo cual muchas veces ya sobra poco o nada en el presupuesto, después de pagar los gastos rígidos. En tal sentido, los movimientos sociales que integramos CONISE hemos presentado una iniciativa popular el pasado 16 de marzo al Congreso Nacional en la cual proponemos que estos recursos se utilicen en inversión social: educación, salud, reforma agraria, pueblos originarios, discapacitados, tercera edad, viviendas populares, caminos rurales, electrificación rural, agua potable y saneamiento en áreas empobrecidas, créditos a pequeñas y medianas empresas, becas para estudiantes de escasos recursos y capacitación para el trabajo.
Hoy es un día de júbilo, porque se ha comenzado a concretar el objetivo de la soberanía hidroeléctrica que nos hemos trazado desde hace mucho tiempo y en particular desde el 20 de abril del 2008, con el triunfo de Fernando Lugo.
Es, al mismo tiempo, un estímulo para seguir luchando, pues queremos que se deje de tirar energía por el vertedero de Itaipú –50% paraguaya y 50% brasileña-- y que, en cambio, se genere y exporte electricidad a terceros países, lo que permitirá generar un beneficio de más de 1.000 millones US$/año para todos los pueblos de la región, en especial al paraguayo. Es un estímulo para seguir luchando por todos y cada uno de los seis puntos que exige nuestro país en Itaipú: plena disponibilidad de nuestra energía, precio justo (venta a precios de mercado), eliminación de la deuda ilegítima, cogestión plena, transparencia y terminación de obras faltantes. Es un estímulo para continuar exigiendo que la energía paraguaya pueda circular libremente por la Argentina y llegar al Uruguay, para beneficio de los dos pueblos, paraguayo y uruguayo.
¡Felicitaciones, pueblo paraguayo!
¡Felicitaciones pueblo brasileño, sin cuyo apoyo tampoco nada habríamos alcanzado!
¡Por la soberanía hidroeléctrica y el precio justo!
¡Por el buen uso en inversiones sociales de la compensación triplicada!
¡ITAIPÚ ha YACYRETÁ 50% Ñanemba'e!
CONISE
Itaipú y Yacyretá: Monumentos a la corrupción yla usura Sur-Sur
Fuente: Jubileo Sur/ Dialogo 2000
Durante la década de los 70, los gobiernos militares de Brasil y Argentina diseñaron una estrategia hidroeléctrica en la región, que incluyó la construcción de grandes represas, como las de Itaipú y Yacyretá, con un altísimo costo social y ambiental. Paraguay fue parte de estos proyectos y puso sus recursoshidroeléctricosadisposición,peroelpueblo paraguayo vio restringido el uso de la energía producida. Por los tratados firmados,nopuedeutilizarlibrementela electricidad generada, limitando de esta forma su soberanía y provocando la violación de derechos esenciales de la población, en este caso, a servicios básicos como la electricidad.
El Tratado de Itaipú, suscripto en 1973 entre Brasil y Paraguay, dispone en su artículo XIII que: "... la energía producida será dividida en partes iguales entre los dos países, siendo reconocido a cada uno de ellos el derecho de adquisición de la energía que no sea utilizada por el otro país para su consumo propio". Así, Brasil tiene pleno derecho para adquirir la energía no utilizada por su socio a precio de costo y Paraguay se ve privado de disponer de su energía, ya sea para venderla a un tercero o para tener beneficios de la venta de sus excedentes a Brasil. Las condiciones del) Tratado de Yacyretá se rigen por la misma lógica, planteando/ el "derecho preferente" del socio a disponer de la energía sobrante. Paraguay recibe 400 millones de dólares por una energía que vale 10.000 millones de dólares o aún más.
A pesar de esta situación, Paraguay sigue pagando por la construcción de Itaipú y Yacyretá una deuda de unos 16.000 millones de dólares reclamada por Eletrobrás y el tesoro argentino. Los préstamos fueron de una usura tal que alentaron fructíferos negocios financieros, denunciados ante la justicia por corrupción y manejo espurio de los dineros públicos.
El costo de la represa de Itaipú, por ejemplo, debía ser de 2.000 millones de dólares, pero terminó costando 10 veces más, 20.000 millones de dólares, producto de la corrupción de los gobiernos militares, la sobrefacturación de las empresas brasileñas (en un 85%) y paraguayas, y la usura impuesta, desde un principio por Eletrobrás, quien cobra una tasa mayor que la tasa comercial más utilizada internacionalmente.
Así, la deuda del Ente Itaipú en 1991, cuando estaba ya terminada, fue de 17.000 millones de dólares y hoy es de 20.000 millones de dólares, luego de haber desembolsado 32.000 millones de dólares en servicios de la deuda.Hasta el 2023, Itaipú tiene programados pagos de la deuda por 65.000 millones de dólares, 32 veces más que el costo inicial calculado para su construcción.
¿Quién debe a quién?
A fines de 1996, Itaipú acumuló una deuda espuria de 4.193 millones de dólares, causada en un 98 % porque las empresas brasileñas -Fumas y Eletrosul- no pagaron la tarifa de costo, como establece el Tratado binacional. Si a esa deuda espuria, se le aplicara la misma tasa de interés -1% mensual-que el Ente Binacional Itaipú le aplica a la ANDE -empresa paraguaya- por deudas impagas, Fumas y Eletrosul deberían a Itaipú 17.000 millones de dólares. Así, la deuda bajaría de 20.000 millones de dólares a tan solo 3.000 millones. ¡Por eso sostenemos que la deuda la paguen los que la causaron y no los pueblos, quienes son los verdaderos acreedores!
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